El Gobierno español confía en que el esperado regreso de Carles Puigdemont a España esta primavera desbloquee las negociaciones con Junts para aprobar el nuevo modelo de financiación autonómica. La relación entre Moncloa y el partido independentista catalán está rota desde antes de Navidad, pero fuentes gubernamentales ven una oportunidad en los próximos meses.
La clave está en el retorno del expresident catalán desde Bélgica, donde reside desde 2017 para evitar la justicia española. El Gobierno estima que Puigdemont volverá en mayo o junio, un movimiento que consideran crucial para cambiar la posición de Junts. «Es importante, porque planteará un nuevo entorno para Junts, que no puede continuar así», señalan voces del Ejecutivo.
Junts abre la puerta a la negociación
El Ejecutivo recibió con optimismo el anuncio de Junts de presentar una enmienda a la totalidad de texto alternativo a la reforma de financiación. Esta decisión significa que el partido de Puigdemont no tumbará el proyecto en su primera fase parlamentaria, dejando margen para la negociación. «Espero que el debate no se lleve por delante el modelo», expresó una voz de peso en el Ejecutivo.
La estrategia contrasta con la postura de PP y Vox, que presentarán enmiendas de devolución para rechazar completamente el proyecto. Los grupos parlamentarios tienen 15 días para presentar enmiendas, un plazo que puede ampliarse.
El nuevo sistema inyectaría 4.700 millones de euros en Cataluña y daría a las autonomías casi 21.000 millones de euros más en 2027. A pesar de estas cifras, Junts ha criticado el modelo por no ser un sistema de concierto y cupo como los de Euskadi y Navarra.
Relación bloqueada desde diciembre
La comunicación entre Moncloa y Junts permanece cerrada. «No quieren hablar con nosotros», admiten fuentes gubernamentales sobre la situación actual. El Gobierno considera que los independentistas se perciben como «víctimas del Estado» por la situación legal de Puigdemont, quien mantiene una orden nacional de detención activa.
Sin embargo, el Ejecutivo confía en replicar el éxito logrado con ERC, que ya aceptó el modelo pese a sus demandas iniciales de un concierto catalán. Moncloa califica ese pacto como una «hazaña política» y espera que Junts siga un camino similar. «No pueden seguir así», insisten desde el Gobierno sobre la posición actual del partido.
El modelo sustituirá al sistema de financiación caducado hace 13 años. Cataluña será la única comunidad que apoyará la propuesta en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, mientras que el Gobierno espera que Andalucía y la Comunidad Valenciana «intenten hacer el menor ruido posible» y permanezcan «con los dedos cruzados» para su aprobación.
Nota: Este artículo fue creado con Inteligencia Artificial (IA).





